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Misa, de cuerpo presente
.... Rebobinemos: en el Hospital Provincial de Rosario , Osvaldo Sorian, 91 años cumplidos, estaba listo para morir. Tenía, dijimos, las horas contadas. Su nuera concreta la sabia ocurrencia de llevarle un televisor a su habitación, para sumarlo a la radio.
Don Osvaldo deja que sus ojos acuosos miren el partido. Entonces le sucede a la humanidad el gol de Mario Zanabria a los canallas. Don Osvaldo grita gol hasta con las uñas, se mete en un alarido de aquéllos, arranca el frasco de suero lo arroja por la ventana. Acaba de cuerpo y alma con un orgasmo absoluto.
Acabar de cuerpo y alma con un orgasmo absoluto debe leerse así: Don Osvaldo Sorian ha muerto. Allí están la nuera y dos de sus hijos. Un largo silencio, claro.
-¿Qué hacemos? -pregunta uno de los tres-. ¿Le avisamos a la enfermera? al medico?
Otro largo silencio. Un silencio sólo de ellos, porque en esa habitación del hospital se escucha la voz desgarrada de alegría del relator José Maria Muñoz que desde la radio reemplaza el sonido del televisor.
-¿Qué hacemos? - pregunta de nuevo uno de los tres ante el cuerpo sin latidos y ya casi sin semblante de don Osvaldo Sorian.
--Esperemos a que termine el partido. Después llamamos al medico para que haga el acta de defunción y todo eso dice uno de los tres.
Los otros dos aprueban sin palabras, con un gesto. Y los tres se ponen a llorar mirando el televisor.
El partido continúa, como dios manda.
Para don Osvaldo Sorian, esta misa de cuerpo presente
RODOLFO BRACELI – Libro DE FÚTBOL SOMOS – LA CONDICION ARGENTINA
Adaptación para la Hinchada que nunca abandona R.Benedetto
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