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Llegaban al clásico los dos equipos muy devaluados, peleando la promoción, con muchos altibajos, con técnicos cuestionados, con la situación institucional en ambos lados, muy complicada. Los hinchas, cuando llegan estos partidos, dejan de lado todas esas cuestiones y palpitan el partido como si fuera el primero que jugaran, como si fuera el último. Los parlantes llegaban con 8 fechas sin ganar en el torneo y 5 años sin vencer en el clásico en el Parque. Newells, con el invicto de local este campeonato y además haberles ganado en el ultimo enfrentamiento. En nuestro caso, el ultimo encuentro con Tigre había dejado muchas dudas, pero hacia mucho que no se presentaba una oportunidad como esta para vencerlos dos veces seguidas en un año. Y así fuimos al Coloso.Con los nervios de la noche anterior, el haberme despertado un par de veces a la madrugada y no saber por que, o mejor dicho sí, con una nueva oportunidad de presenciar el partido que debería suplantar al de River-Boca como el espectáculo mas importante para que vean los turistas del mundo. No hay partido clásico mas impactante, más colorido, más emparentado a una comedia-tragedia griega que un clásico rosarino. El día muy gris y destemplado, la llovizna que presagiaba un campo de juego muy rápido y en mi ingenuo análisis mientras iba al estadio, pensaba : ideal para Da Silva y Steinert. Uno de los leprosos que caminaba a mi lado decía, como era de suponer que estaba muy nervioso a lo que le contesté que era lógico pero no deberíamos temer ya que era casi imposible que pudiéramos perder este partido, enfrentábamos a uno de los peores equipos parlantes , con una racha negativa que se acentuaba y con un técnico que no le encontraba la vuelta. Sin embargo, ahí mismo me dije que a veces es peligroso cuando se enfrenta a un rival herido, que viene de punto, que se juega casi todo en un partido que de ganarlo, le puede servir como trampolín para enderezar su presente. Pero volví a pensar, no será en esta oportunidad, este pésimo equipo no podrá torcer esta historia en nuestra casa, aunque Newells esté en un nivel tan bajo. Cuando entré y me ubiquè, se terminó el mundo exterior, empezaba a vivir lo que, exceptuando lo concerniente a nuestras familias, es lo mas emocionante que podemos percibir en la vida. El colorido en las tribunas, los cánticos, las banderas, como siempre en El Coloso, dejaban el sello de la gente que nunca falta. Empezó el partido y contrariamente a lo esperado, los visitantes se hicieron dueños del tramite del partido y hasta el final del primer tiempo, con la expulsión incluida de uno de ellos, nunca Ñubel fue superior. Hace mucho que no veía a un equipo ñulista jugar tan mal pero por sobre todas las cosas, sin alma, sin espíritu. El segundo tiempo nos alentaba la esperanza el hecho que lo jugaríamos con un jugador mas y ademas, no podíamos jugar tan mal como el primer tiempo. Sin embargo, seguimos igual, el partido se moría en otro empate, un penal grosero, gol de los parlantes y a otra cosa. Perdimos con una mueca de equipo jugando como si fuera un partido mas, como si estaríamos primeros con 10 puntos de diferencia del segundo, como si no les importara como lo vive el hincha. Podría sumarme a los kilómetros de personas que hacen cola para putearlo a Marini, Steinert, Da Silva, Salcedo….Podría también seguir hablando del malísimo planteo táctico del técnico y de adivinar quien tendría que recalar en reemplazo del actual. Pero quiero puntualizar otras cuestiones para intentar encontrarle explicación a lo de hoy. Uno de los principios de Murphy dice que “si algo puede ir mal, irá!! ....y será en el peor momento y si dos cosas pueden salir mal, ocurrirán al mismo tiempo ”.Bueno, hace rato que Newells viene a los tumbos, cambiando técnicos, vendiendo jugadores indiscriminadamente y trayendo malos reemplazos, con las inferiores deterioriadas, sospechadas, con denuncias judiciales inclusive. Hinchas opositores silenciados y sin elecciones desde hace 10 años. Nada que no se sepa pero que lamentablemente, la mayoría de los hinchas ningunean. Todo esto dejó al equipo en la tristísimo posición de pelar en los últimos puestos de la tabla de promedios, situación impensada hace 3 años nomás. Nada hacia suponer que con todo este panorama el equipo podría salir a flote. Se sabe que hay jugadores que ruegan ser transferidos, otros que no cobran con regularidad (fíjense que hasta se han perdido los códigos de hace años cuando ellos mismos exigían estar todos en la misma situación).Las inferiores no generan jugadores de alta calidad y los pocos que salen, no duran mucho. Se dice que los barras bravas tienen fuerte presencia en los entrenamientos y finalizados los partidos, son los primeros en entrar al vestuario. No quiero salir en defensa de los jugadores y técnico porque la bronca y amargura que me llevé hoy del Coloso, no me generan esa actitud pero sí no dejarme llevar por la mas fácil : cambio de técnico y a seguir. Porque con esto no se jode ,los partidos pasan y no salimos de abajo. Sigo creyendo que Newells va a salir por su historia pero no se pueden seguir cometiendo mas tantos errores. Si se tiene que ir Marini, que se vaya pero será seguir tirando tierra debajo de la alfombra. Si tienen que venir Burruchaga o Van Gal que vengan, pero seguiremos negando la búsqueda del problema. Hoy fue un día muy triste, como el equipo que presentó La Lepra. Cuesta ser optimista porque la solución no está en lo futbolístico sino en lo institucional. Y como este tema parece que no sufrirá cambios por lo menos en el corto plazo, el panorama seguirá negro como hasta ahora. Si Ñubel ganaba hoy, este tema no cambiaba pero era tirar la pelota para adelante ya que sumábamos, dejábamos a los parlantes casi drogui y porque nos daban una alegría que disfrutaríamos por unas semanas. No pasó así y ahora los que estamos mal somos nosotros. Termino esta nota con un nudo en el estomago, no tanto por la derrota que ya pasó (aunque me irrite escuchar los incesantes bocinazos de los autos que pasan frente a mi domicilio)sino porque tengo impotencia de ver como algunas personas han llevado a Newells a esta situación. Ruego alguna vez poder sentir nuevamente el orgullo de ver al club en lo mas alto del podio, tanto en lo futbolístico como en lo institucional. Mientras tanto, nosotros los hinchas deberíamos repasar nuestras actitudes y pensar si no tenemos que ver también con este presente. Hace unos días, el 11 de setiembre, se cumplió otro año del derrocamiento de Salvador Allende. En su ultimo discurso antes de su muerte, con el casco puesto y su fusil arriba del escritorio dijo: Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. Yo también tengo fe que dentro de no mucho tiempo, llegarán otros hombres que puedan sacar a Newells de este indigno momento.
Ñubel, carajo, Ñubel, esta es lo que vale”

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