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“La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes. John Lennon”
Desde la nefasta etapa de Pumpido, que Ñubel se la pasa haciendo planes, prometiendo soluciones, trayendo jugadores desconocidos pero con promesas de futuro, cambiando tecnicos. Estamos ahora a la expectativa de quien viene en lugar del lesionado Diego Torres como si la elección estuviera entre Messi y Ronaldhino. Mientras tanto, seguimos hundidos en el fondo de la tabla de promedios. Hay una tranquilidad general, a la que me sumo injustificadamente también, que el hecho de ser uno de los equipos grandes supondría que la situación actual es solo un momento pasajero, que ya vamos a salir. Sin embargo, los partidos pasan, los puntos se van perdiendo y estamos cerca del fin del campeonato con una mala performance. Si no llegamos a fin de año con 26 puntos mínimo, el próximo será complicadísimo y ahí sí que no tenemos revancha. Llegamos al moderno estadio de la Plata con optimismo. Habiamos perdido con el humilde equipo del Globo pero en épocas de vacas flacas, el hecho de haber jugado más o menos bien y creado muchas situaciones de gol, nos daba cierto plus para enfrentar a otro de los peores equipos del torneo. Poca gente en general para tanto escenario. El césped un desastre, no entiendo como ante espectáculos que se realizan en los estadios de fútbol no se toman las previsiones para no arruinarlos de esta manera. Estuve en el estadio mucho antes del inicio y recordaba como una noche ante Estudiantes habíamos realizado uno de los mejores partidos de los últimos tiempos que no pudimos ganar por una mezcla de mala suerte y arbitro parcial. Pero también como un par de años atrás, el Indio Solari lo reventaba en una noche memorable parecido en lo emocional como cuando se le gana el clásico a los de Arroyito. Sensibilizado ante estos recuerdos, me imaginaba irme de La Plata con los tres puntos en el bolso. Pero la ilusión duró poco. Otra vez un centro cruzado, como ante Huracán, mala salida del arquero, esta vez Gutiérrez, la defensa que mira y empezamos perdiendo. Faltaba mucho, pero los fantasmas habituales de este Ñubel hizo que uno de los equipos mas vapuleados de los últimos tiempos en el fútbol argentino, con muy poco, nos ganara otro partido de los denominados ganables. Desastrosa la actuación de La Lepra aun con todos los atenuantes que cualquiera pudiera esgrimir. No puede ser que después de un gran envión anímico logrado luego de ganarles a Boca e Independiente, hayamos dilapidado seis puntos de la manera que se lo hizo. Quizas, justamente el haberles ganado a los punteros de ese momento nos haya hecho suponer que ya había pasado todo. Cuando salíamos presurosos de la cancha, los mismos de siempre, los que gritaron Caruso a la selección en el Coloso, ahora dudan que sea el técnico indicado para este momento del equipo. Como hicieron con Pomelo Marini. Caruso, según mi opinión, es un buen tecnico. Hace rato que en Ñubel no se sabe quien es el técnico indicado. Lo fue Gallego porque nos sacó campeón pero estuvo a un partido de ser echado a patadas. Caruso va a tener nuestro apoyo. Pero, como lo hizo en los partidos perdidos, debe bajar el perfil y saber que la empresa que tiene por delante es harto difícil. La realidad se lo demostró. Faltan quince puntos en juego con equipos muy inferiores al nuestro, aunque como viene Ñubel ya no asusta . Sin embargo, creo que hay equipo para salir del pozo y si se ganan 10 de los 15 en juego, terminaremos relativamente tranquilos para encarar el año próximo. Pero tengamos presentes, como debemos hacerlo cuando vayamos a votar, que la culpa no siempre es del otro, que debemos pensar con la razón y no con la conveniencia del momento, que somos en definitiva arquitectos de nuestro propio destino. Newells está donde está no por casualidad ni por culpa de Caruso, la mala suerte o la mala salida del Anguila Gutiérrez. Una de las canciones de los Redondos dice que El futuro ya llegó. Llegó como vos no lo esperabas. Todo un palo, ya lo ves. Recordemoslo cuando llenemos el Coloso contra el Sabalero y el pueblo leproso le grite a la historia rojinegra: aquí estamos como siempre para apoyarte incondicionalmente porque el futuro ya llegó, lo que no imaginamos, pelear el descenso, lo tenemos a la vuelta de la esquina.
Leprosoman

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