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El CLASICO: Un millón de puntos
“Silencio, espero el silencio.Un montón de bocas como parlantes, saturan el aire”.
Los Tipitos
Llegábamos a Arroyito con la esperanza intacta de conseguir un triunfo .Los dos últimos clásicos, los habíamos jugado con algunos de los peores equipos auriazules y en el ultimo perdimos de forma increíble con las consecuencias ya conocidas.Este que venia,no difería demasiado de lo antedicho.A pesar que Newell`s no tiene el súper equipo ni mucho menos, es el mejor de la ciudad sin dudas y además, si se dan las cosas con lógica- que en el fútbol a veces no se cumple-deberíamos terminar alejados definitivamente del lote de la promoción en pocas fechas mas.
En el Banderazo Leproso-marca registrada-ya se notaba que el pueblo ñulista destilaba un entusiasmo propio de días gloriosos. Esta hinchada no para de asombrar cuando de apoyar se trata .Con un equipo que tiene una de las conformaciones mas bajas en cuanto a jugadores salidos de las inferiores, con nombres que recién empiezan a ser reconocidos por la mayoría de la gente, con un técnico distinto que hace que en muchas oportunidades lo miremos de reojo.Sin embargo, para el ñulista solo importa que los once que jueguen el partido del año, sientan la rojinegra como si en ello le fuera la vida. El resto lo ponemos nosotros.
Desde temprano, una larga caravana enfilaba al vueltodromo como una peregrinación a una Virgen o un Santo .Aparecian leprosos de todos lados.Familias completas,amigos,padres e hijos,parejas,personas solas pero integradas a esta religion.Con banderas,remeras,camisetas,disfraces,gorros.Orgullosos,ansiosos,con el cosquilleo en el estomago que traíamos de la noche anterior.Todos juntos, uno al lado del otro como si nos conociéramos de toda la vida.Alli estábamos, los de siempre.Y como era de preveer,ocupamos hasta el ultimo centímetro de cemento que nos dieron, con leprosos incluso que no pudieron entrar.Era imponente ver nuestra tribuna, apretujados pero con el aliento que no sale de la garganta sino del alma.Si hasta pudimos disfrutar de un aperitivo propio de un posterior gran festín : ver ganar a la Reserva.
Llegó el momento esperado, el comienzo del partido.Los dos equipos jugaban a no perder, tratando de no cometer errores esperando el del otro.Pero a pesar que no se generaban muchas situaciones de gol,se veía claramente que Ñubel era superior y cuando se lo propusiera, lo definia.Lo perdió Salcedo y sobre el final de la etapa, el mismo SA-SA convierte y la popular que estalla. Antes del cierre, el gran Justo que salva el empate en la que seria la única jugada de riesgo en su arco. Todo el entretiempo fue fiesta ante las miradas impávidas y silencio de los locales.
La segunda parte empezó con La Lepra esperando, quizás mas de lo debido,y los de Arroyito que intentaban a puro centro para el lucimiento de la mejor defensa de la Argentina. Salvo algún imponderable podría privar a Ñubel del triunfo.Entre los cambios de Caruso y los goles increíblemente perdidos por Cabrera y Ferreira, sobrevoló en algún momento la idea del empate tan anunciado.Pero la justicia y lealtad a la historia rojinegra del plantel, puso las cosas en su lugar y nos llevamos el triunfo. Que no son ni tres puntos ni seis como se dice de estos partidos : este partido valió un millón de puntos!!
Porque los nervios del final, el estallido tras el pitazo de Baldassi,el quedarnos cantando mas de media hora en las tribunas, la salida con abrazos a cualquiera que se nos cruzara en el camino, el espectáculo inigualable de la marea humana teñida de colores rojo y negro que avanzaba hacia el viaducto, no tiene precio. Estas sensaciones son únicas y no hay formas de explicarlo,se las vive .Además,la satisfacción de ver a nuestros rivales mirando el espectáculo en silencio.Publicó La Capital : “del otro lado ,el silencio aturde.Sacude”. Como la canción de Los Tipitos, el silencio saturaba el aire.
Gran y merecido triunfo de La Lepra .Nos lo debian .Ahora, tranquilos, a estirar la ventaja sobre los de abajo, punto a punto, no creyendo que después del clásico está todo terminado.En este torneo ganas 3 partidos seguidos y peleas la punta.Perdes dos, y estás en promocion.Hay que seguir pensando en el partido a partido. Pero-nobleza obliga-Caruso cumpliste con lo que mas queríamos los leprosos.Te debemos una.
Para terminar,la parte negra.Habia empezado con la venta de entradas anticipadas en el Coloso. Los ñubelistas,desde aquella final del 74 que venimos agotando las localidades cuando jugamos en Arroyito.Esto no es nuevo, hace mas de 30 años que lo hacemos .Habiamos sufrido algo semejante cuando jugamos en Avellaneda en el 2004,se ponen en venta las entradas y en poco tiempo se agotan.Al rato nomás, comienza la reventa.No es justo ni honorable.Si no hay un negocio montado-si es asi,las autoridades del club tienen la obligación de intervenir-debería buscarse la vuelta para que no ocurra mas.Esto no es el clásico de gallinas y bosteros en época de verano donde va gente que lo toma como un espectáculo mas de la temporada. A este partido van los leprosos que siempre están,en las buenas y en las malas.Para ellos debe haber respeto .
El otro bochorno fue la organización montada por la policía en las adyacencias del estadio.Fuimos tratados peor que delincuentes.Golpeados,con los caballos encima de la gente, con palazos y tiros de goma.Cuesta creer que 1000 policías no puedan garantizar la entrada ordenada de 9000 personas.No hubo que lamentar mas victimas ni heridos graves porque la mayoría de los hinchas van tranquilos y sin ánimos de hacer desmanes.Incluso faltando mas de una hora para empezar el partido, no dejaban pasar mas a nadie-ni a los que tenían su entrada legítimamente comprada-porque aducían que la popular ya estaba llena.En mi caso tuve que hacer malabares para poder entrar ante la negativa de los policías que no entraban en razones. Solo el amor por Ñubel puede justificar tantos maltratos a los que nos vimos sometidos.
Roberto Benedetto
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