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Newell's - Chacarita: Y ahora el Clásico...

Es increíble cómo el fútbol desnuda las pasiones de una forma asombrosa y los leprosos no somos la excepción. Lo decía el escritor francés Nicolás Roch Chamfort: "los razonables han durado, los apasionados han vivido", por ello este deporte tiene cada vez más adeptos. Una semana atrás después de la derrota en Rosario ante Tigre, unos densos nubarrones asomaban sobre el Parque. Newell's había jugado verdaderamente mal, la Sudamericana se complicaba y teníamos al clásico en el horizonte cercano. Los hinchas rojinegros estaban razonablemente preocupados y fastidiosos, añorando lo vivido poco tiempo atrás cuando la performance del equipo permitía soñar. Ese día después del traspié ante los de Victoria, mis ruegos se asemejaban a un tema de The Cure (A Night Like This) que dice: "quiero que sea perfecto, como antes, quiero cambiarlo todo, quiero cambiar". No había alternativa, era imperioso que una modificación de la situación.

En solo cuatro días había que jugar con River y Chacarita, dos de los más flojos equipos del momento. La actualidad del campeonato local en cuanto a lo parejo y el declive de Ñubel en las ultimas jornadas, convertían a esos encuentros en fundamentales pero no exentos de peligro: en la cancha son once contra once. Las premisas: sumar, recuperar la confianza, afianzar la credibilidad ante los hinchas. En el Monumental se logró el primer paso aunque quedaba la preocupación de los suspendidos y la lesión de Achucarro; porque la mente está a full en el choque en Arroyito pero los tres puntos ante los funebreros valen igual para el objetivo final: ubicarse entre los primeros y la clasificación al torneo continental. Así se llegaba, con una parte de la mente en el Parque y la otra en el derby rosarino. Por ello, el Coloso Marcelo Bielsa, mostraba un aspecto festivo palpitando ya el trascendental evento del domingo próximo.

Chacarita arribaba con sus problemas deportivos, el descenso acechando y la situación en lo anímico agravada al perder su partido en la fecha anterior en los últimos tres minutos. Y fue Newell's, como es habitual de local, el que tomó la iniciativa del match con una buena tarea de Sperdutti, Diego Torres y Cristian Nuñez. El mediocampo leproso se hizo dueño del sector por intermedio de Bernardi y Villalba, Formica cumplía, mientras la defensa mostraba seguridad en las pocas veces que tuvo que intervenir. No tardaron en llegar las oportunidades de gol y Núñez sobre el final de la etapa convirtió tras una habilitación perfecta de Sperdutti que había recibido un excepcional pase de Lucas Bernardi.

En la segunda mitad, siguió el Rojinegro atacando pacientemente hasta que apareció nuevamente el chaqueño para liquidar el pleito con dos goles que lo erigieron en la máxima figura de la tarde. Faena completa: tres puntos, sin lesionados serios, Peratta y el "Gato" Formica zafaron de la quinta amarilla y algunos habituales suplentes que cumplieron satisfactoriamente, incluido el pibe Villalba que formalizó un promisorio debut. La meta propuesta fue lograda, se consiguieron las dos victorias deseadas después de la derrota con Tigre. Ahora llega el clásico ante un rival similar en lo futbolístico a los enfrentados en esta ultima semana, pero en estos casos los antecedentes se licuan, nada hay prefijado, al margen de las diferencias que pudieran encontrarse circunstancialmente. Para estos partidos, "el destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos" afirmaba el filoso alemán Arthur Schopenhauer.

Newell's llega bien ante una oportunidad de seguir sumando en pos del propósito buscado, pero también para darnos un gusto que solo los hinchas entendemos el valor. Como lo graficó maravillosamente Marcelo Bielsa en una entrevista del Grafico en 1992: "no hay ningún título que valore más que un triunfo en el clásico. Pero ninguno ¿eh? Yo entrego cualquier consagración por una sola victoria, aunque sea medio a cero". Desde la semana pasada y a partir de ahora más todavía, el nudo en el estómago será un habitante más de nuestro cuerpo. El banderazo del jueves próximo nos hermanará aún mas como es habitual todos los años en el estadio, al transmitirle a nuestro plantel el apoyo que nunca dejó de expresarse. Estamos transitando un campeonato irregular que produjo críticas y fomentó discusiones. Pero emulando al tema Lost Love de Judas Priest que dice "y cuando hubo malos tiempos, nos apoyamos el uno en el otro, para enfrentarnos a ello y superarlo", los rojinegros nuevamente salimos al frente y esperamos el partido con toda la fe.

Esta vez no terminaré el comentario con alguna frase o cita de personajes celebres sino que lo haré con algo mas humilde, un párrafo de una nota de mi autoría que fue levantada en forma aviesa por algunos medios periodísticos, antes del clásico en el 2005 que Newell's ganó 2-1 con goles de Ortega y Ezequiel Garay. En esa oportunidad el texto era de apoyo a los jugadores y crítica a la dirigencia lopecista, lo que me trajo inconvenientes personales que afectaron incluso a mi familia. Solo el triunfo y la alegría posterior mitigó el mal momento.

La parte dedicada al plantel de ese momento y que no pierde actualidad: "llega el equipo con muchos jugadores que no han jugado clásicos en las inferiores, que no han vivido desde la cuna lo que es ganar o perderlos, sentir la vergüenza de los tres puntos que se van o la gloria cuando se quedan en nuestras arcas. A ellos les decimos que los apoyamos y alentamos, que tienen la obligación de jugar como si en ello "les fuera la vida"; estamos seguros que lo saben. A los casta lepras, no les decimos nada, ellos sienten lo que significa esto. ¿Cuántas noches soñaron en las divisiones menores jugar el clásico en Primera y ganarlo con un gol suyo? El domingo es como misa de Pascuas, sagrado, vamos todos a rezarle a nuestro Dios terrenal, a nuestro Newell's. Llegamos bien pero el destino dirá quien gana, nosotros concurriremos con todas las ilusiones. Solo pedimos que no nos defrauden, que defiendan el honor de la rojinegra. Sabremos valorar el esfuerzo digno".

Futbolísticamente, ruego que ganemos por la mayor cantidad de goles posibles de diferencia. Pero tengamos presente que en la tribuna de enfrente -aunque equivocados por la elección de los colores- hay amigos, familiares, compañeros de trabajo, conocidos. ¡Que sea una fiesta y con un triunfo de La Lepra por supuesto!

 

Roberto